Soñando, en el medio de la nada, encontré a un pequeño hombrecito, no tenia una ropa muy lujosa, pero a medida que lo fui conociendo, me di cuenta que todo iba más allá de su ropa. Nunca lo supe, pero fue el día de ayer, que me enteré que ese pequeño hombrecito era un príncipe, en ese pequeño mundo de sueños encontré un príncipe, pero de pronto todo se nubló, y el día se puso oscuro, sentí que tiraban de mí, y querían llevarme de ese sueño tan bonito. Yo resistí y resistí, pero de pronto no tube más fuerzas y desperté de ese sueño.
Me sentí perdida, sentí que mi príncipe se desvanecía, pensé que lo había perdido.
Pero, al ir al colegio, lo encontré ahí, tan perfecto como en el sueño, tan intacto, lo sentí tan mío… Pero, ahora sé que es mío, y no pienso volverlo a perder, como en aquel sueño. Ahora, me pertenece y le pertenezco, y no pienso dejarlo ir, como lo hice con mis sueños, ya que me di cuenta, que el, era realidad.